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PaHr: Una vista del célebre barrio latino.
<.'omo Ovw\plon\ciUo a nuestra oncuosla ilol nú-
moiM antorU^r oi\ la que varios l'abricaiUes Iraza-
un panorama complcMo do la situación y
IX't'spoctivas del autonuUico on España, repro-
ducinwxs lu'ty un (rabajo aparecido en la presti¬
giosa revísta alemana “Antomaten Mark”, don¬
de se estudia la situación del automático en los
principales países de Europa, especialmente en
Francia, tiran bretaña, Italia y Suiza.
Compixdtado que en nuestro país se presentan
al cabo de poco tiempo los mismos problemas
que suelen plantearse en el resto de Europa,
creemos que este breve estudio puede servir de
litil reflexión a muchos.
FRANCIA
Apretado, dificultoso y un tanto preocupante
ha sido 1965 para la industria del automático en
Francia. Explotadores y vendedores se han teni¬
do que enfrentar con un exceso de oferta de
pinbtflh. Más que el considerable incremento de
los impuestos, el enorme número de pinballs im¬
portados de los Estados Unidos, a través de fir¬
mas francesas, ha saturado el mercado que, hace
tan sólo unos años, parecía tan prometedor. Tras
de liberalizarse la importación de máquinas ac¬
cionadas por monedas, la popularidad que fue¬
ron adquiriendo los pinballs hizo que el mercado
francés se viera inundado de aparatos recreati¬
vos hasta un punto lindero con su capacidad de
absorción. Máquinas y más máquinas fueron ven¬
didas a crédito, a base de informes escasamente
escrupulosos sobre la capacidad del mercado.
Gente extraña al negocio se convirtió de la no¬
che a la mañana en negociantes del automático.
18
s,
Resultado: se instalaron máquinas en locales que
realmente no podían mantenerlas. Seguramente
que un grupo bien definido de importadores hu¬
biera logrado estabilizar el mercado, pero no fue
este el caso dada la anarquía reinante. También
fracasó la introducción de la tarjeta comercial,
porque no impidió que los advenedizos realizasen
una competencia desleal.
Por otra parte, los explotadores franceses no
se muestran totalmente insatisfechos con el ne-
gocio de los juke-boxes. Pero tampoco en este
sector de la industria del automático todo el
monte es orégano.'Efectivamente, los explotado¬
res de muchas localidades han encontrado difi-
cutades debidas, particularmente, al aumento de
los impuestos, en especial una tasa anual de 1.000
francos (alrededor de 12.200 pesetas) por apara¬
to. No hace falta echar números para darse cuen¬
ta que se trata de una cantidad excesiva. Las co¬
rrespondientes organizaciones pueden probar con
toda facilidad que tales desproporcionados im¬
puestos arruinarán, de imponerse, el mercado
francés de máquinas accionadas por monedas.
Este impuesto de 1.000 francos fue establecido
para contribuir al “Nuevo Plan”. Pero ni el “Nue¬
vo Plan”,'ni el ministro de Finanzas, ni las auto¬
ridades locales se beneficiarían con la ruina del
comercio francés de máquinas accionadas por rno-
nedas. La situación general del mercado también
aroja su manto sombrío sobre las dos impoftantes
muestras del automático, la Feria y el Equip-
Hotel. De todas maneras existe la esperanza de
que en el corriente 1966 se consiga barrer del
mercado a los elementos advenedizos y desleales,
con lo cual se mejoraría la situación hasta un
cierto punto.
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