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GARCIA OLMO
ASTURIAS
eos no estudian porque vienen a
jugar al “pin-ball”. Y con ese ar¬
gumento después de los “pin-balls”
también
habría
que
suprimir
Hay que acabar co n la leyenda negra que identifica los “pin-balls’’ con
las máquinas tragaperras.
los
futbolines, el billar y todos los lo¬
cales públicos. Es curioso que no
averías de mis máquinas. No he te¬
y otros locales. Todas son espa¬
se resalte el lado positivo de estos
nido
ñolas.
centros de recreo. Los salones no
obligado por la necesidad.
son creadores de vicio; incluso evi¬
tan que los chicos vayan a otra
parte.
más
remedio
que
aprender
Por eso le parece espléndida la
idea de FAER de formar mecáni¬
cos en su fábrica.
El señor Olmo hace una pausa y
concluye:
—Voy a mandar un muchacho a
Madrid para formarle. A mi juicio
—Además yo personalmente pro¬
habría que insistir en la importan¬
híbo a los chicos la estancia en mi
cia de llevar adelante esta idea. El
salón durante las horas de clase.
automático podría resolver el por¬
venir de muchos muchachos.
—Aquí en Gijón también tene¬
mos el problema del gamberrismo;
el afán de destrozar por nada. Se
maltrata a los aparatos al más pe¬
queño fallo. E incluso sin que lo
haya, por el simple placer de dar
golpes.
EN VERANO VIENEN
LOS FORASTEROS
La actividad del salón se desarro¬
lla principalmente a última hora de
FALTA DE MECANICOS
Charlamos después
de otro
de
los problemas, comunes a muchas
provincias:
la falta de mecánicos.
Me asusto cuando se presenta
alguna pega. Yo mismo reparo las
TODAS LAS MAQUINAS SON
la tarde, aunque el local se cierra
ESPAÑOLAS
poco después de las diez. En invier¬
Además de las máquinas instala¬
no acude más público que en ve¬
das en el salón, el señor Olmo tie¬
rano, aunque no se nota mucho la
ne varias más repartidas por bares
{Concluye en la pág. 21)
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