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LÁ BELLA Y LA INTELIGENTE
MARCIANO
Mmc. de Statd fue en su tiempo
la época napoleónica no sólo fa¬
mosa por su talento de escritora,
situ) por el gran odio que profesó
al gran Corso. La naturaleza fue
con ella más pródiga en lo espiri¬
tual que en lo físico. Brillaba por
su ingenio infinitamente más que
¡Ktr sus encantos. La belleza de la
época era Julieta Récamier. Cierto
día Mme. de Staél, a quien segura¬
mente inquietaba la bellísima Julie¬
ta, le espetó a Talleyrand la si¬
guiente pregunta:
Decidme, ¿qué preferís en la
mujer, la belleza o la inteligencia?
Talleyrand, que sabía muy bien
a quien tenia enfrente, pareció me¬
ditar la coiitestación, pero Mme. de
Staél no le dio tiempo:
Si fuéramos en una barca us¬
ted. Julieta Récamier y yo, y la bar¬
ca zozobrara, ¿a quién salvaría us¬
ted, a Julieta o a mí?
Esta vez Talleyrand contestó rá¬
pido y seguro:
—Mme. de Staél sabe tantas co¬
sas que estoy segurísimo que sabe
nadar.
Invite a la señorita a mi cuenta.
AUTOMATICO ESPAÑOL
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