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El proceso de producción em-
vieza
con
la
producto,
fabricación
sigue
explotación
con
la venta,
directa
recta del mismo,
del
o
indi-
y termina
con
en
en
el almacén en espera de su
venta, únicamente ha cubierto
la
primera
ción.
etapa
Debe
der,
de
directa
los
de
en
explotación.
su
Para
preparado
cualquier
periodo
ello
para
petición
y
cuidar
indirectamente
mismos
estar
modelos
la tarea
o
empren-
con la fabri-
nuevos
aparatos,
produc-
entonces
juntamente
cación
de
para
para
el
producen
dueño
del
piezas
el fabricante
perjuicios
aparato
del
Para aquél representa
dida de un capital
y
mismo.
la pér-
más o menos
cuantioso; para éste, el fa-
bricante, la pérdida es mayor,
aunque a plazo más largo: si
sigue como norma el no sumi-
nistrar repuestos, sus apara-
tos no
encontrarán
comprador
nadie invierte dinero en lo
que pudiendo durar, no dura.
La cuestión de subsistencia se
reduce
para
den
al
que
cuenta
tiempo
los
necesario
compradores
del
engaño.
se
Por-
que engaño es al fin y al cabo,
ise
repuestos en
necesitan
= E
engañar
con
una
y
con
por
1
|
dialéctica
promesas
y
afirmaciones falsas. La pro-
fusión de automáticos ha des-
pertado la curiosidad de las
que indagan y pre-
personas
guntan y se informan acerca de
los aparatos existentes, para
no comprar a ciegas al prime-
ro que pase.
Las
operaciones
comercia-
carta.
debe
|
parte del comprador. No se 14
puede
ya,
afortunadamente,
de
la desestimación de tal afir-
mación.
Si un aparato sufre
una avería y ésta no es repa-
se
ya la ignorancia por
de
de repuesto
que aseguren
el
funcionamiento
del
aparato
todo el tiempo que sea necesa-
rio.
De ceguera
e ineptitud
comercial
podemos
calificar
rada,
No existe
funcionamiento
les exigen
relaciones,
con-
tactoós
ya personales
oO por
atender
de
continuo
brillante
su atención post-manufactura-
ción, Es decir, el fabricante
no ha terminado de producir
cuanto el aparato se guarda
su
Cualquier
consulta,
sugerencia,
reclamación,
etc.
efectuada
por un explotador
debe ser considerada deteni-
damente
y con
interés.
Siem-
pre se aprende algo aplicable
a la mejora de los productos.
Y esta mejora no se puede con-
seguir desde el punto de vista
y la experiencia
del fabri-
cante
te,
en su taller,
sino
únicamen-
considerando
la
ex-
periencia práctica del explo-
tador,
el
que
se
historial
debe
de
incluir
la
en
máquina
lanzada al mercado.
Todas
las
relaciones
merciales debieran estar
co-
re-
gidas por la cortesía y “las
buenas maneras. Hay que partir
de la base
de que nadie
se di-
rige a otro con el ánimo de
hacerle perder el tiempo o de
molestar. ¿Qué es mejor, que
le *t omen el pelo" a uno o per-
der un cliente por un infunda-
do temor
a ello?
En cualquier
caso
debemos
saber
que 2n0
existen excesivos profesiona”
les de la impertinente
curio”
sidad.
i
(Continúa en la página 132)