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mero de la serie natural que se enciende en la parte
inferior derecha de la pantalla coincide con el de las
decenas del marcador, el jugador, automáticamente, ob¬
tiene partida gratis. Como se ve, el aparato deja am¬
plio margen tanto para el jugador habilidoso, rápido de
reflejos, como para el afortunado.
El señor Boniforti nos describe a continuación algu¬
nas de las características técnicas más relevantes del
modelo. Tenemos, por ejemplo, los contadores con cir¬
cuito impreso, lo cual da una seguridad absoluta a su
funcionamiento. Nuevo tipo de motor, más potente,
con frenos electromagnéticos. Bovinas a doble deva¬
nado. Los fusibles, calibrados siguiendo el tipo ame¬
ricano, aseguran una más amplia protección de todos
los circuitos. Y, finalmente, un dispositivo que permite
escoger entre dos, tres, cuatro y cinco partidas por
un duro.
Todo ello enmarcado en un mueble moderno, visto¬
so, de tablero plastificado y metalistería de acero in¬
oxidable. Parece, pues, conveniente hacer caso de la
recomendación: “No guarde usted el secreto de su
calidad.''
H
n
OPINIONES
Para comprobarlo hemos pegado el oído y hemos
podido comprobar los elogios de los que ya, en los
salones de “La Fragua”, han tenido la suerte de ma-
nejar el “Silver Star”. Elogios que alcanzan tanto a las
características técnicas como a las moda.idades del
juego. Un conocido comercializador del automático,
don Jesús Franco, de los Salones Fuencarral y Vallecas,
ha sido más explícito:
—Supera—nos dice—a todos los modelos anteriores
Los supera en contadores, elevadores de bolas, flippers,
motor, etc. El sistema de juego, por otra parte, es
también más interesante, gracias a la lotería, ju g
-¿Cree que será rentable? -le preguntamos.
Estoy seguro de ello.
en
con esta esperanza dejamos a La Fragua ,
-el
i tarde de octubre, invadida por un cliente
Silv*r Star”—poco común.