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l-a revista deeami ilel nulo-
mátieo en España, despulas de
una larna desaparición ipie niii-
chos creían definitiva, lia vuel¬
to a aparecer con bríos ins(5S-
pechados. Anuncia una amplia
renovación de su plantilla, con
nucvo.s redactores, nueva distri¬
bución, nuevo aire y nueva vi¬
sión. Nosotros, modestamente,
tenemos que confesar que por
mucho que hemos buscado las
novedades no hemos podido en¬
contrarlas, ya que el número de
resurrección se parece a los an¬
teriores como una yota de agua
a otra,
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La nueva redacción de la ci¬
tada revista debe haber hecho
una gran provisión de tijeras,
pues lo único que publica son
recortes de otras revistas, mu¬
chos de los cuales ni siquiera
se han mole.stado en traducir.
Con ese criterio le auguramos
toda clase de éxitos en su nue¬
va etapa,
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En lo que también se repite
nuestro colega es en sus apos¬
tillas contra nuestra revista, a
la que ni siquiera tuvo la cor¬
24
0
tesía de saludar cuando apare¬
ció el primer número, al menos
por elemental correspondencia
de urhanitlad al saludo que nos¬
otros le dedicamos y que ahora
repelimos celebrando su nueva
aparición.
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♦
★
Y no es que ignore nuestra
presencia, Desde la aparición de
AUTOMATICO ESPAÑOL,
nuestro colega no perdió opor¬
tunidad de buscar tres pies al
gato y quejarse contra la ingra¬
titud de los que le habían aban¬
donado. Desde sus páginas pro¬
nosticó el fin del mundo para
algunos de los que estaban en
el automático. Ha pasado un
año y el único que ha estado a
punto de desaparecer ha sido
nuestro colega.
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La citada revista sigue con
sus viejos hábitos de señalarnos
con el dedo y sigue dando lec¬
ciones de economía. Ahora, se¬
gún dice, se ha convertido en el
órgano portavoz de los explota¬
dores. El ideal que preconiza se¬
ría un mercado sólo de explo¬
tadores, sin fabricantes ni cu¬
pos globales para la importación
de modelos americanos.
*
♦
Jft
Por otra parte, ¿es que si des¬
aparecieran los fabricantes no
ocuparían su lugar el mismo o
mayor número de importado¬
res? Si alguno de los redactores
de nuestro colega se diera una
vueltecita por Francia vería que
los problemas del automático
—sin fabricantes—son parecidos
a los nuestros. En definitiva, pa¬
ra el explotador, importador es
sinónimo de fabricante.
*
♦
♦
Por último, aconsejamos a la
citada revista que limpie el cris¬
tal de la lupa detectivesca que
luce en su famosa sección que
divulga los secretos de Estado
del automático. El señor Orte¬
ga, que actualmente presta sus
servicios en PETACO, S. A., se
ha llamado toda su vida Miguel.
Hay que subir el sueldo o des¬
pedir al espía particular que ha
dado la noticia. Ha sido el úl¬
timo en enterarse, pues nuestra
revista la publicó hace varios
meses, Pero, claro, nuestro co¬
lega prefiere ignorarnos.