Automatico Español

Issue: 1966-September - Ano 2 Num 15

LA MAQUINA DE VENTA HA ELIMINADO
AL VENDEDOR AMBULANTE
das de las máquinas que explo¬
ta la empresa.
—La máquina evita los abu¬
sos —expone don Francisco de
Mena— y tal vez por ello en¬
cuentra cierta hostilidad en de¬
terminados lugares, como hote¬
les, cafeterías y restaurantes.
Como usted sabe, en estos lu¬
gares se vende mucho tabaco,
bien por los limpiabotas o por
parte de los camareros. Y todo
el mundo sabe que en este tipo
de venta no se respetan los por¬
centajes señalados, lo que no
ocurre con las máquinas que es¬
tán perfectamente controladas
por Tabacalera.
MEJOR TRATO
Como en otros aspectos, la
aceptación de las máquinas será
una cuestión de costumbre. Al
principio, el trato que recibían
era duro; ahora la gente se va
acostumbrando a ellas y no las
maltratan.
—^Incluso los estanqueros no
las veían con buenos ojos cuan¬
do aparecieron. Ahora ya se
han dado cuenta de las ventajas
que les reportan. Primero obtie¬
nen el margen de venta del ta¬
baco comprado para la máqui¬
na. Y si son propietarios de ella
el porcentaje que obtiene. Ade¬
más atiende a los clientes cuan¬
do el establecimiento está ce¬
rrado.
—Desde el punto de vista co¬
mercial, ¿qué creen ustedes que
haría falta en España para ex¬
tender el uso de las máquinas
de venta?
—Fundamentalmente, alguien
que se decida a fabricar los pro¬
ductos que necesitan las máqui-
ñas; es decir, realizarlos con la
forma y tamaño adecuados a la
Tienen instaladas más de 600 máquinas en Madrid.
exigencia de los aparatos. Aho¬
ra la producción está atomiza¬
da, lo que repercute en loss
costes.
PROBLEMAS
—¿Y el principal problema
con que se tropieza para insta¬
larlas?
—Aunque parezca mentira,
las dificultades que ponen cier¬
tos Ayuntamientos a conceder
permiso para instalarlas en la
vía pública. Paradójicamente,
en muchos sitios obstaculizan
la instalación de estos aparatos,
admitidos y regulados por las
leyes, y consiente la permanen¬
cia de los vendedores calleje¬
ros, que tan mal efecto produ¬
cen entre los turistas que nos
visitan.
PROYECTOS
—Por líltimo, ¿puede indicar¬
nos algunos de sus proyectos?
—^Pues uno de los más im¬
portantes, luchar precisamente
por conseguir una mayor flexi¬
bilidad de esos Ayuntamientos
para que admitan este tipo de
venta tan corriente en otros lu¬
gares y en ciertas partes de
nuestro propio país También
pensamos extender nuestra pro¬
paganda entre las grandes em¬
presas para introducir este tipo
de venta, que tan eficaz se de¬
muestra en los centros de tra¬
bajo. Seguir al tanto de todas
las novedades que se produzcan
en esta rama industrial y conti¬
nuar colaborando estrechamen¬
te con Talleres Azcoyen, para
difundir y extender .sus fabri¬
cados por toda España.
Y estas son las opiniones cla¬
ras, precisas y sin rodeos, de
dos hombres de empresa, jóve¬
nes y dinámicos como la mi.s-
ma industria a la que dedican
sus esfuerzos. Estamos seguros
que el éxito acompañará sus
gestiones.
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Ray Charles nació en Albany,
Georgia, el 23 de septiembre de
1932; cuando contaba seis años, al
trasladarse con su familia a Flori¬
da, ocurrió la gran tragedia que in¬
fluiría de manera definitiva en su
porvenir artístico. Quedó ciego en
un corto espacio de tiempo, sin nin¬
guna esperanza de posible recupera¬
ción. Su familia, contando con muy
reducidos recursos económicos, in¬
ternó al pequeño en un colegio para
niños invidentes en S. Agustine,
Florida. Las sombras que rodeaban
al pequeño cada vez se hacían más
angustiosas, hasta llegar a la edad
de quince años, cuando sus padres
murieron; entonces Ray, sin nin
guna protección, abandona el colé
gio y vuelve a Albany, dedicando
todos sus esfuerzos a los estudios
de piano y composición. En un
tiemno verdaderamente récord Ray
Charles comienza a aparecer en pe
queñas actuaciones, canta melodías
propias, temas de jazz, interpreta
ciones al piano, pero el público no
repara en su gran personalidad ar
tística. Ray Charles admite: Qui¬
zá era demasiado joven, pero era
#
«y
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verdaderamente doloroso apreciar
cómo todos mis esfuerzos no eran
siquiera juzgados por el público.
Largas horas las pasaba junto al
gramófono escuchando a Nat King
Colé, Ernestine Anderson, Charles
Brown; ellos fueron los que ver¬
daderamente me enseñaron a can¬
tar.” A los diecinueve años, des¬
pués de accidentados comienzos ac¬
tuando en varios conjuntos muy
modestos de Jazz como clarinete,
pianista y saxo, consigue formar su
propio trío, compuesto de contra¬
bajo, guitarra y su propio piano o
saxo indistintamente. Sus activida¬
des como compositor comienzan a
proliferar. Ray, al principio desani¬
mado, inicia su camino al triunfo
aconsejado y animado por su gran
amigo Quincy Jones. En los años
50, en su primera mitad, Ray firma
un contrato de grabación con la At¬
lantic Records y sus primeros éxi¬
tos surgen. De entre estos éxitos
iniciales merecen menciones espe¬
ciales “Losing Hand”, en el que
al piano, parece conversar con
itarra de Mickey Baker en un
s”, verdadera pieza maestra de
esta especialidad. En 1953 Ray
Charles durante una gira por Es¬
tados Unidos llega a New Orleáns,
en donde encuentra al desaparecido
Cuitar Slim, un gran cantante de
blues de los campos del sur, que
sabe reflejar en sus canciones la
amargura de la esclavitud, y tam¬
bién las alegrías de las gentes hu¬
mildes de color. Ray queda impre¬
sionado por el arte de esta figura
excepcional, e incluso trabaja para
él en el arreglo y la grabación de
uno de sus títulos. Ray se siente
orgulloso por vez primera. Ha rea¬
lizado, sin saberlo nadie, su primer
trabajo como arreglista de un tema,
y el disco ha resultado un gran éxi¬
to comercial. En esos meses Ray
graba en New Orleáns títulos tan
inolvidables en su carrera como “It
Should’ve been me”, y también jun¬
to a su pequeña banda ‘*Don’t You
Know”. Al siguiente año, 1954, Ray
llega a Atlanta, y es precisamente
durante sus actuaciones en aquel
Estado cuando su estilo interpreta¬
tivo sufre un cambio más definido.
Influido por figuras tales como Ma-
halia Jackson y Ernestine Ander¬
son, se ve cada vez más atraído por
el Cospel Song. Y es en Atlanta
cuando un propietario de una de las
más importantes emisoras ofrece a
Ray la posibilidad de alcanzar el
triunfo definitivo, solamente pidién¬
dole a cambio la grabación de una
cinta magnetofónica que contenga
sus mejores temas tanto de jazz
como populares. Esta cinta se escu¬
cha día tras día en la emisora, su
fama se extiende, Estados Unidos
comienza a hablar del joven cantan¬
te ciego de Georgia, muchos se
asombran al conocer sus múltiples
facetas como compositor, pianista
de jazz y “leader” de una pequeña
Aa oip»tP plí»metltOS. El estilo
de Ray entra ya en una línea similar
a la de Llody Glenn, Amos Mil-
burn o el mismo Charles Brown;
Ray canta y toca el piano, lo mis¬
mo que otros cantantes de blues,
se ven secundados por la guitarra
cuando terminan sus frases, Ray en¬
cuentra la prolongación de su pro¬
pia voz en el piano, interpretado de
manera maravillosa por “El Genio”.
{Continuará)
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