Don Eduardo Rodríguez Sancho, Apoderado-Jefe Comercial de dicha Com
pañía, charla con uno de nuestros redactores.
También de Azcoycn una má¬
quina de cerillas y otra que
igualmente está próxima a salir.
Don Eduardo hace una pausa
y prosigue:
—Luego tenemos también
otros tipos de máquinas para
vender diferentes productos,
como golosinas, bocadillos, ca¬
ramelos, aperitivos, frutos se¬
cos, bebidas frías y calientes;
aparatos para limpiar zapatos,
para vender postales, distribui¬
dores de toallas. En total ha¬
bremos vendido unas 2.000 má¬
quinas, en su mayor parte, des¬
de luego, de tabaco.
CATALUÑA Y LEVANTE
Seguidamente el señor Rodrí¬
guez Sancho explica que las zo¬
nas españolas donde hay mayor
número de máquinas de venta
son Cataluña y Levante.
—En Barcelona las máquinas
han desplazado prácticamente
a la venta ambulante.
¿Y cómo considera usted
sus posibilidades de extensión?
—Creo que España ofrece
muchas posibilidades. Nuestro
país es uno de los de más in¬
tensa vida nocturna. Por ello,
sería un negocio instalar, por
ejemplo, máquinas de venta en
la Gran Vía madrileña. Los tu¬
ristas e incluso los habitantes
de la ciudad encontrarían en
ellas de todo. Póngase usted en
el caso de un viajero que llega
a la ciudad después de cerrados
los establecimientos o en un
día festivo y tiene los zapatos
rotos.
Una llamada telefónica inte¬
rrumpe al señor Rodríguez. Es
una conferencia de Fuenterra-
bía. Mientras la celebra con¬
templamos la sala. Una de las
paredes está ocupada por un
gran mapa de Madrid, con chin-
chetas de colores que indican
la situación de las máquinas;
en otro lado hay una vitrina
con tabacos de varios países;
repartidos por la habitación, va¬
rios modelos de máquinas de
venta. Regresa don Eduardo y
continúa:
- En E.spaña las máquinas
de venta no han alcanzado to¬
davía la difusión que en otros
países de Europa, porque la
mano de obra es barata y com¬
pensa más en muchas ocasiones
pagar a un empleado que com¬
prar una máquina. Claro que
esta situación está evolucionan¬
do rápidamente y pronto las
exigencias y necesidades de la
economía impondrán este tipo
de aparatos.
LA MAQUINA EVITA
LOS ABUSOS
Su compañero interviene a su
vez:
—^También se tropieza toda¬
vía con gentes que miran a las
máquinas con recelo. En reali¬
dad, son prejuicios sin ninguna
base real que no admite el más
leve examen. Las máquinas tie¬
nen un porcentaje del 10 por
100, que no hace falta explicar
es un margen escaso. Y además
la máquina ha hecho desapare¬
cer esa triste estampa de los
vendedores ambulantes.
Hablamos seguidamente de la
organización de la Compañía
Auxiliar Técnica (C. A. T.). La
instalación de las máquinas de
venta de tabaco está regulada
oficialmente. Son autorizadas
por la Tabacalera, deben con¬
servar entre sí una distancia
mínima señalada y abastecerse
del estanco que se les señale.
Los visitadores de C. A. T. re¬
ponen diariamente las existen-
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