Como entendemos que el mercado no está saturado, según lo viene demos¬
trando el constante éxito de los numerosos salones recreativos que se han
abierto en 1965 y también los amplios sectores existentes, en espera de auto¬
máticos o de mejor variedad y organización, se pone de manifiesto claramente
que el punto débil del automático está, hoy, en su explotación o comercia¬
lización.
Necesitamos empresas de explotación de automáticos solventes, moral y
económicamente, que dispongan del capital, personal y programación nece¬
sarios, con conocimiento del mercado, de la organización y de la administra¬
ción, ya que no han de verse defraudados, y que puedan absorber las nuevas
fabricaciones.
Si, además, existe un mayor contacto entre fabricantes y comercializa-
dores, se podrá llegar a la armonía de intereses que necesita el automático
para su mantenimiento y expansión.
También en 1965 se ha producido un acontecimiento muy importante:
éste ha sido la creación de nuestra Revista AUTOMATICO ESPAÑOL, pa¬
trocinada por la Asociación de Fabricantes de Automáticos Recreativos
(AFARESA).
Esta Revista ha gustado mucho, se ha difundido con facilidad, se han re¬
cibido muchas cartas de felicitación, algunas extranjeras, y ya ha tenido sus
éxitos, a pesar de su reciente publicación.
No obstante, existe una faceta de nuestra Revista, entre las fundamen¬
tales, que no ha podido mostrarse por falta total y absoluta de colaboración,
como es la de ser portavoz de la forma de pensar y de los problemas de
fabricantes, explotadores o de cualquier interesado en el autornatico.
Con motivo de esta falta de colaboración estamos perdiendo un tiempo
que, más tarde, hemos de lamentar.
Por ello, queremos hacer un llamamiento a todos para que, desde este
momento, expongan sus ideas y proyectos con entera: libertad, en la seguri¬
dad de que han de ser estudiados, y sus conclusiones expuestas en nuesta
revista. Al mismo tiempo, servirán para madurar ideas con vistas al próximo
III Salón del Automático.
Queremos, también, críticas constructivas sobre nuestra Revista y sobre
AFARESA. Queremos obtener resultados firmes y positivos eñ 1966, pero
producidos por una labor constante y diaria.
Otro acontecimiento del pasado ano ha sido la promulgación de la Ley
de Ventas a Plazos, que entrará en vigor en 1966. Esta Ley ha de transformar
sensiblemente las ventas a plazos que se vienen haciendo de aparatos auto¬
máticos.
Deseamos a todos los hombres de buena voluntad, cordiales y esforzados
del automático, el mejor año 1966.
3