Automatico Español

Issue: 1966-April - Ano 2 Num 11

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N S U A
25173 47
Director: JESUS SPINOLA VIVAR
AÑO II
r--N^UMEROn

abril
abril 1966
1966
i-egal. M. 5.060.1965 - Romero-Requejo, S. L. - ArdemAns. 65
Noticias de España ...
Noticias del extranjero.
Mercado
automá-
3.333 pesetas de premio
por el nombre de un
salón
.
11
El billar confiere cate¬
goría a los salones ...
14
Exitos musicales .
19
Cartas al director .
Alrededor del mundo ...
24
La noticia nos llega desde Teruel.
La cafetería Dorado, de aquella lo¬
calidad, ha organizado entre sus
clientes tres campeonatos de ‘‘pin-
ball”. A los vencedores se les ha
obsequiado con una espléndica copa.
Creemos que esta iniciativa me¬
rece un amplio comentario por las
posibilidades que encierra para di¬
vulgar la afición y el interés hacia
los juegos recreativos. Hasta ahora,
el “pin-ball” era una máquina indi¬
vidual en la que el jugador compe¬
tía consigo mismo. Bien es verdad
que en el extranjero ya se fabrican
máquinas en las que pueden inter¬
venir hasta cuatro jugadores, pero la
idea de organizar un campeonato
nos parece que por primera vez se
ha hecho en España. Con ello el
“pin-ball” se alinea junto con los '
clásicos juegos de salón, como el
billar, el ping-pong y el futbolín,
en los que la competencia entre dos
rivales y el afán de emulación dan
un atractivo mas al juego.
irlos aspectos merecen desta-
;: En primer lugar el ya citado
íivulgar y estimular la utiliza-
de los “pin-balls”. Cualquier
ietario de un establecimiento
e hacer suya la idea y organi-
n campeonato, que podría ce-
durante las -
horas en las
se uuiciiiLv^
la máquina se utiliza menos,
segundo lugar se orea una di-
?ión deportiva para estas ma
as lo que en definitiva supone
rgumento más para demostrar
al S, al
o á eialquiera otro ,ue
a cambio de unas monedas propor¬
ciona una diversión. Nunca insisti¬
remos demasiado en esta última
cuestión, pues todavía hay gente
que, mal informada, identifica los
“pin-balls” con las máquinas traga¬
perras que afortunadamente están
prohibidas en nuestro país. Y es
extraña dicha confusión por la di¬
ferencia fundamental que existe en¬
tre ambas: un “pin-ball” proporcio¬
na entretenimiento como el billar;
solamente que las bolas, en vez de
moverse manualmente, se disparan
por medio de mecanismos electro¬
mecánicos. Por su parte, las má¬
quinas tragaperras ofrecen a los
usuarios la posibilidad de obtener
premios en metálico, circunstancia
que jamás se da en el “pin-ball”.
Pero volvamos al campeonato de
“pin-ball” y estudiemos ahora las
posibilidades que encierra dicha
idea. Aparte de la organización de
campeonatos en todos los estableci¬
mientos que posean una máquina,
lo que trae aparejado un aumento
sustancial de las recaudaciones, si
la idea cuaja, podría después ex¬
tenderse a competiciones entre los
camoeones de los establecimientos
de una misma localidad y posterior¬
mente a los de la provincia. Los
campeones provinciales, a su vez,
comoetirían para obtener un título
nacional. Como ven, las posibilida¬
des son ilimitadas.
Nuestra revista podría ser el ca¬
talizador o centro informativo don¬
de se iría reflejando la marcha de
dicho campeonato. Naturalmente só¬
lo se trata ahora de esbozar una
NUESTRA portada
Madrid será el escenario del V Campeo¬
nato Mundial de Billar Artístico, impor¬
tante acontecimiento que queremos recoger
en el presente número. El billar, uno de
los deportes más antiguos, presenta nume¬
rosas variantes. Y es precisamente la artís¬
tica o de fantasía, cuyo campeonato se ce¬
lebra ahora, una de las más originales.
Confiamos que este acontecimiento reavive
de nuevo la noble afición del billar, que
en un tiempo fue uno de los entretenimien¬
tos favoritos de la juventud. Por otra parte,
el billar es un complemento indispensable
en los salones deportivos, una especie de
sedante y contrapunto al mundo dinámico
de las máquinas automáticas.
CAMPEONATO DE PIN-BALL
idea, cuyas posibilidades de reali¬
zación todavía están inéditas. El edi¬
ficio hay que empezarlo por los ci¬
mientos, en este caso cada uno de
los propietarios de máquinas y ex¬
plotadores de cada localidad. Que
cada uno ensaye la idea, si le inte¬
resa, en su propio establecimiento.
Si prospera podemos seguir adelan¬
te en la organización de dicho Cam¬
peonato.
Entretanto, para los que puedan
estar interesados, resumimos segui¬
damente las bases y organización del
celebrado en Teruel. Naturalmente
cada uno es libre de introducir las
modificaciones que considere opor¬
tunas e incluso sería conveniente
hacerlo para perfeccionar una posi¬
ble organización futura.
Los tres campeonatos celebrados
en la cafetería Dorado, de Teruel,
se jugaron en una máquina “King-
ball” de Maresa. La participación
fue de veintiocho jugadores, for¬
mados en catorce parejas (anterior¬
mente el I y II torneos fueron in-
dividuáles). En la primera fase fue¬
ron eliminadas las siete parejas que
obtuvieron menor puntuación; en
la segunda quedaron eliminadas
otras tres parejas; en la tercera,
otras dos, y la final la disputaron
las dos restantes para optar al pri¬
mer premio.
Cada participante jugó tres parti¬
das (es decir, seis por pareja), cuya
suma total arrojaba los puntos ob¬
tenidos por cada equipo.
Si algún jugador cometía “falta”,
la partida resultaba válida, contán¬
dose los puntos que en aquel mo¬
mento marcaba la máquina.
4
Los triunfadores del II Torneo de Pin-ball, junto a la máquina King-Ball
en que fue disputado.
Igualmente, si algún participante
no se presentaba en las fechas anun¬
ciadas para disputar su partida, po¬
dría participar el otro jugador que
integraba la pareja (lo que facilita
extraordinariamente la marcha del
campeonato). Pero de no presentar¬
se ninguno de sus integrantes, la
pareja quedaba eliminada.
Las partidas se jugaban general¬
mente después de las diez de la
noche, aunque los jugadores que no
podían hacerlo a dicha hora juga¬
ron en otro niomento, en presencia
del encargado del establecimiento y
otros miembros considerados como
jueces imparciales.
Por último añadiremos que la ca¬
fetería entregaba unos impresos
donde se anotaban los resultados
de las partidas, avalados por la fir¬
ma de unos testigos que desempe¬
ñaban el papel de árbitros.
Esperamos nós comuniquen sus
opiniones sobre esta magnífica mea
de la cafetería Dorado y las posi¬
bilidades de organizar otros cam¬
peonatos semejantes,

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