Automatico Español

Issue: 1966-April - Ano 2 Num 11

EDICAMOS
máquinas automáticas, accionadas por monedas, que han sido
creadas para satisfacer, de forma agradable y dinámica, nues¬
tras pequeñas necesidades diarias. A las máquinas que, directamen¬
te, sin esperar y sin impacientarnos, nos ponen a la mano una gran
variedad de artículos; cigarrillos, cerillas, bocadillos, golosinas, re¬
frescos, infusiones calientes, prendas de vestir, tarjetas postales, etc.,
etcétera. Estas máquinas, en América, proporcionan hasta trescientos
artículos de la más diversa variedad.
Los expendedores automáticos se han extendido con facilidad
en los países desarrollados, principalmente por dos de sus cualida¬
des, muy preciadas en nuestro tiempo, como son su rapidez y servi¬
cio permanente, lo que les ha hecho llegar a todos los lugares fre¬
cuentados normalmente. Así, en estos países, en la mayoría de las
empresas, bares, restaurantes, espectáculos, grandes almacenes, etc.
y en cualquier fachada a la calle.
A cualquier hora del día o de la noche, sin sujeción a horarios
laborales, estos aparatos están prestos a proporcionarnos los artícu¬
los que precisemos en un momento determinado. Colaboran con el
hombre cuya actividad está en la calle y muchas veces se abstiene
de tomar un café, refrescos o cigarrillos por no perder tiempo. Tam¬
bién está al servicio de la empresa, evitando las salidas innecesarias
de su personal, con el consiguiente y notable aumento de producti¬
vidad al término del año.
Indudablemente, hasta alcanzar la gran difusión y uso, que ha
logrado esta variada gama de automáticos en otros países, ha sido
preciso que trascurriera un período de perfeccionamiento técnico y
de habituamiento del público consumidor.
En España comienza a sentirse ya esa misma necesidad de obte¬
ner mayor aprovechamiento del tiempo y, como consecuencia, a uti¬
lizarse expendedores.
Prueba de ello nos la dan las máquinas expendedoras de ciga-
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rrillos que, en 1965 y por primera vez, han realizado una venta de
tabacos peninsulares (no se les permite la venta de tabacos cana¬
rios) que ha representado el veinte por ciento de la venta total en
estancos y establecimientos autorizados, suponiendo, aproximada¬
mente, el doble de la venta obtenida en 1964 por estas máquinas.
También tenemos noticias de que una importante y acreditada
empresa española de automáticos lanza a nuestro mercado los últi¬
mos y lujosos modelos de expendedores automáticos americanos.
El porvenir del automático español esperamos que sea tan bri¬
llante como lo ha sido en los países de su origen.
No obstante, es necesario matizar ciertos aspectos.
Nos referimos a la política fiscal, el gran instrumento que, según
sea manejado, permite el desarrollo de las nuevas industrias, con los
consiguientes beneficios para la economía de la nación, o, por el con¬
trario, su estrangulamiento.
A este respecto nos informa un amable distribuidor de automá¬
ticos de Barcelona que el Ayuntamiento de dicha ciudad condal, en
sus últimas Ordenanzas, ha establecido un apartado, exclusivamente
para máquinas automáticas en la vía pública, por la que implanta
una tasa anual por la instalación de estos aparatos, que oscila según
la categoría de la calle y medida de la máquina, de 7SO a 2.600 pe¬
setas anuales.
Si se tiene en cuenta que estos aparatos venían pagando una tasa
anual de unas 125 pesetas en concepto de vitrinas en fachada, nos
encontramos con que el Ayuntamiento de Barcelona ha perjudicado
notablemente la instalación de estas máquinas, ya que no ha tenido
en cuenta que el beneficio bruto que obtienen es de sólo el siete
por ciento y que con dicho beneficio ha de atenderse a la amorti¬
zación y renovación de los aparatos, gastos de reparación y conser¬
vación, etc., por lo que, a partir de ahora, quedará cerrado el poso
a la instalación de estos automáticos por proporcionar un indiferente
beneficio neto.
Esperamos que el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona rec
tifique sus Ordenanzas y, sobre todo, pedimos a las autoridades^ nía
nicipales, en general, que antes de establecer sus tasas o sus arbitrios
se provean de informes fehacientes, pues ocurre a veces Qae,^ ptn"
buscar partidas para los presupuestos de ingresos de los
se perjudican empresas, que ha costado mucho organizar, y t
familias dedicadas a la actividad del automático.

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