Automatico Español

Issue: 1966-April - Ano 2 Num 11

al
Ltectot
AUTOMATICO ESPAÑOL:
existentes en el ramo ILl^
sinceridad de los problemas
nombre ú e^tahloro ,
^ <^i^^^omatico y nombra las cosas por su verdadero
do murhn Ho
^
cen adero equilibrio entre fabricante y explotador, sien-
rpüpro n 1
^t:er todo lo que el expone, pero principalmente lo que se
refiere a los aparatos de procedencia americana.
i
^S^^ ep o a t)res al difundir por mediación de su revista opiniones que sólo redun-
aran en beneficio de todas las personas aiie nos dedicamos al ramo dpi mito-
matico.
Gustosos aprovecharnos esta ocasión para saludarle muy atentamente,
AGUSTIN DULCET RICART
Aparatos Automáticos Accionados por Monedas.— Barcelona
Nota de la R.—Nos complace reproducir íntegramente la carta que nos ha dirigido
don Agustín Dulcet Ricart, de Barcelona, más por el reconocimiento que en la misma se
hace a la labor objetiva de nuestra revista que por los elogios que en ella nos dedica.
Tanto el señor Marroquín como todos los que le han precedido han opinado con entera
sinceridad y libertad. Y nosotros les hemos estimulado a que así sea, porque ello nos
permite reafirmarnos en nuestros propósitos proclamados desde nuestra aparición: AUTO¬
MATICO ESPAÑOL está abjerto a todos, absolutamente a todos los que integran el
automático. Con todos dialogamos y en nuestras páginas aparecen sus opiniones íntegra¬
mente, como con justicia reconoce el señor Dulcet. Pero queremos más. Y nos gustaría
que esta carta sirviera de estímulo a otros lectores para escribirnos. Naturalmente prefe¬
rimos las críticas a los elogios. Con ellas conseguiremos perfeccionar nuestras páginas.
Contamos, pues, con la colaboración de todos y confiamos en seguir recibiendo sus cartas.
ENCUESTA
DE
AUTOMATICO
eótaañol
El próximo mes publicaremos los resultados
y conclusiones que pueden deducirse de la en
cuesta que insertamos en el número de diciem
bre. Como todavía estamos clasificando las res¬
puestas, rogamos a los lectores que aún no nos
hayan remitido las suyas lo hagan a la^ mayor
brevedad posible, a fin de reunir una
com
pleta panorámica del automático español. Espe¬
AFICIONADOS INFATIGABLES
(De “Automaten Mark”)
ramos sus contestaciones.
23
LA CULPA FUE
DEL ARBITRO
Hace días una empresa fabri¬
cante de “pin-balls” y tocadis¬
cos celebró un banquete en un
céntrico hotel de Madrid, al que
invitó a sus Concesionarios y
Representantes de toda España.
En el mismo hotel, la noche
anterior, el Real Madrid dio un
banquete de despedida a un
equipo belga. Todo el mundo
sabe cómo trataron los jugado¬
res belgas al árbitro del encuen¬
tro en aquel banquete, pues la
Prensa dio puntual noticia de
“aquello”.
Ni que decir tiene que los
mismos camareros que servían
el banquete que dio el Madrid
fueron lOá que atendieron a los
invitados de la empresa fabri¬
cante de “pin-balls” y tocadis¬
cos.
A la -hora de los discursos
se levantó a hablar el Conseje¬
ro-Delegado de dicha empresa,
quien comenzó en estos térmi¬
nos :
■ .
—Yo soy belga y téhgó difi*
cultadfiS de expresión en cas¬
tellano, etc», etc...
Y en ese momento uno de los
camarííifs que estaban sirvien¬
do susurró:
— ¡Menos mal que yá se ha
ido el árbitro 1
NO ES PARA TANTO
Un agente vendedor de “pin-
balls” consiguió tras mucho te¬
són y paciencia colocar un apa¬
rato en un bar en el que el pro¬
pietario no había manera de
convencerle de que “aquellos
chismes”, según su expresión,
dieran algo o sirvieran para algo.
Conseguida la aquiescencia
del dueño, lo llevó en prueba
de venta, se lo instaló y... des¬
apareció.
Pasaron veinte días sin que el
agente diera señales de vida,
pero al que hacía veintiuno apa¬
reció por el bar, pidió con mu¬
cha flema un café, encendió un
pitillo y se dispuso a esperar.
A poco apareció el dueño,
quien, sin poder reprimirse, le
dijo precipitadamente:
--Pero hombre, ¿dónde se
ha metido usted? Le he queri¬
do localizar y no me ha sido
posible. Amigo j esto es una
mina! Lo compro, lo compro.
Y el agente, sin apenas mo¬
verse, mirándole entre burlón
y despreciativo, le contestó:
—Se ha estado usted equivo¬
cando durante dos años y aho¬
ra lo reconoce. Pues se vuelve
a equivocar: Esto no es una
mina, esto es un “pin-ball”...
SE ROMPIO LA
BOLSA DE MONEDAS
Algunos explotadores de apa¬
ratos automáticos comentaban,
tomando una copa en un bar,
el resultado altamente seguro
de un determinado modelo de
tocadiscos por su ausencia de
averías.
Todos estaban conformes en
que el modelo de que hablaban
era formidable. Todos, menos
uno. Este opinaba que era bue¬
no, pero que también daba ave¬
rías.
Pues es verdad—le dijo
otro de la reunión—: Yo hace
cinco meses que tengo uno en
Azuqueca y me ha dado una
avería.
—¿Cuál ha sido?— preguntó
ingenuamente el disconforme.
—Verás: Me puse enfermo,
no pude ir a recaudar y se rom¬
pió el fondo de la bolsa de las
monedas...
LE COMPRARE
UNA CORONA
En un bar había un “pin-ball
de esos que hacen recaudacio¬
nes fabulosas, el cual, cuando
mayor era la concurrencia a su
alrededor, sufrió una avería.
El propietario llamó por te¬
léfono al mecánico para que fue¬
ra urgentemente a repararlo, pe
ro éste contestó que no po
ir porque se había muerto s
suegra.
Bueno, usted venga— -repuso
propietario—,
ra una corona. Así la ge
rá lo que usted la querí., y

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