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las máq[ixizias
naciozi ales
De los aparatos que actual¬
mente se fabrican en España
a los que se fabricaban hace
unos años hay una distancia
qui no está sráfícamente re¬
presentada por el tiempo
transcurrido. Hoy se está a la
altura de cualquier país en
este tipo de máquinas, y si
no, que lo digan los usuarios,
que forman legiones, a pesar
de la opinión de “algunos pe¬
riodistas
* * *
centaje produce descontento a
ambas partes.
Hay que renovar el mate¬
rial paulatinamente, poniendo
máquinas modernas que, na¬
turalmente, recaudan más,
echando a Ja chatarra lo que
ya ha rendido lo suyo y es
eso: chatarra.
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*
*
El pixi-'ba.ll y
la.
estrategia
Hay un militar de alta
graduación al que se ha visto
jugar al pin-baU en una lu¬
josa cafetería de Madrid.
Preguntado que por qué per¬
día el tiempo en aquella ni¬
ñería contestó: “Estudio es¬
trategia...”
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También hemos visto jugar
al pin-ball a varios taxistas.
Uno de ellos nos dijo:
“Cuando salgo de aquí y he
pasado la bolita por donde
he querido, paso con mi taxi
por el paseo del General Pri¬
mo de Rivera y no tropiezo
ni con un bache, que ya es
decir.”
*
*
*
En nuestra humilde opi-
nión, la “lucha del porcenta¬
je” entre explotadores de una
parte, y entre explotadores y
dueños de bar de otra, debe¬
ría ser sustituida por la “lu¬
cha de aparatos”.
Basamos nuestra opinión
la creencia de que es más
interesante para todos obte¬
ner buenas recaudaciones y
jncgo hablar de porcentaje, a
®^Ínr de porcentaje y luego
nhtener recaudaciones ridícu-
^ que sea cual sea el por¬
-Señor Rodríguez, desde que ha suprimido ^^^ted el presu¬
mí nrooaganda, nuestros gastos han descendido en un
Cr m n-™
an u„ 75 p». .00 , au aua.ao
L un 100 por 100.
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