Automatico Español

Issue: 1965-November - Ano 1 Num 6

C
ON motivo de una reciente gran
feria internacional, un mate¬
rial automático que en sus
propios orígenes parecía exclusiva¬
mente destinado a la distracción se
ha descubierto que puede ser utili¬
zado de manera harto diferente.
Todo el mundo conoce ya estas
máquinas, llamadas “juke-box con
películas’’ o “Film-box", que se pue¬
den ver en cualquier café, bar y
otros lugares públicos.
Se introduce una moneda, se
aprieta un botón y se obtiene la
proyección de un film sonoro de
tres o cuatro minutos de duración
sobre una pantalla algo mayor que
las clásicas de los aparatos de tele¬
visión.
El aparato dispone de una trein¬
tena de películas diferentes. La ca¬
lidad de la imagen y del sonido
son extremadamente satisfactorias.
Por otra parte, los problemas de
la información se complican de día
en día para los industriales, comer¬
ciantes y distribuidores.
Para vender es requisito dar a
conocer lo que se quiere vender, de
aquí el enorme impulso adquirido
por la publicidad.
Es preciso poner el objeto vendi¬
ble ante los ojos del cliente... o
poner al cliente ante el objeto ven¬
dible para demostrarle su utilidad
y sus cualidades.
Este es, en efecto, el objetivo
que persiguen las salas de demos¬
traciones y, a fortiori, las exposi¬
ciones, ferias y otras manifestacio¬
nes del mismo género. Pero las sa¬
las de demostraciones o las exposi-
3nes no pueden multiplicarse has
el infinito...
Efectivamente, exigen la inmovi¬
lización de un material y de un per¬
sonal extremadamente costosos pa-
ui, a fin de cuentas y por grande
que sea el número de visitantes no
tocar más que a una parte muy
reducida de los potenciales clientes.
Queda una posibilidad, el cine,
que permite cualquier clase de de¬
mostración de material en funcio¬
namiento.
Al propio tiempo puede dirigirse
a una cantidad muy considerable
de espectadores, y ello en los luga¬
res más diversos.
La dificultad reside en que el
cine es un espectáculo.
La gente que paga su butaca en
una sala no está dispuesta a de¬
jarse “golpear” en el instante en
que sólo buscan una distracción por
films técnicos, que, por otra parte,
solamente podrían interesar a una
pequeña parte de las diferentes ca¬
tegorías sociales representadas en
la sala.
Instalar salas privadas dedicadas
a la información industrial plantea
problemas de tal envergadura que
únicamente las grandes empresas
podrían solucionar, y no fácilmente.
De aquí que volvamos sobre el
aparato automático del que habla¬
mos al principio.
Se trata, en efecto, de un cine
permanente, transportable, poco cos¬
toso para los servicios que presta.
No precisa intervención alguna
de operador-proyectista ni empla¬
zamientos particulares. Sólo nece¬
sita una toma de corriente. El resto
es cosa del propio interesado, que
elige la película que quiera en el
cuadro de selección.
Inmediatamente se pueden com¬
prender las enormes ventajas que
un tal aparato puede suministrar a
la información industrial.
Estos aparatos, que solamente pe¬
san doscientos kilos, pueden, en
consecuencia, transportarse en cual¬
quier vehículo, incluido el avión,
sin el menor inconveniente.
Esta máquina de informar, cuyo
futuro es indiscutible, encontrará
más utilizaciones aún. Solamente
mencionaremos una: la información
turística. La industria del placer, de
la diversión, está a punto de con¬
vertirse en la mayor industria de
nuestra época. Cada año, en efecto,
ocupa más miles de millones. Se
encuentra en la base de los grandes
movimientos de población. Es la
fuente de la construcción de inmue¬
bles y de realizaciones industriales,
cada vez mayores. También en este
terreno es preciso informar; la gen¬
te prefiere elegir con conocimiento
de causa.
Es prácticamente cierto que den¬
tro de unos años—acaso de meses—
toda agencia de viajes, todo servi¬
cio de información turístico, ofrece¬
rá una batería de estos aparatos con
películas que muestren en unos pla¬
nos las instalaciones, los parajes y
las condiciones de vida ofrecidos
por cualquier organismo o por cual¬
quier lugar turístico.
Los periódicos regionales y loca¬
les, colocando máquinas de este ti¬
po en salas ad hoc, podrían ofrecer
a sus anunciantes este complemento
visual y oral que van a buscar a
la publicidad televisada y al film
publicitario.
En el plano local, lo que se pier¬
de en número de espectadores se
recupera con creces en la perma¬
nencia del espectáculo.
Los propios anunciantes naciona¬
les, que pagan—o pagarán—^muy ca¬
ro un pequeño film-flash publicita¬
rio, que pasará por las antenas a
un precio enorme, encontrarán, al
incluir sus películas en estas má¬
quinas, un medio de hacer demos¬
traciones cada vez más frecuentes
y a buen precio.
El automático, al que durante
mucho tiempo se le ha venido con¬
siderando como el hijo más o menos
legítimo de las “máquinas traga¬
perras”, está a punto de conseguir
sus títulos de nobleza.
(De Automaten Markt.)
t
17
ESPAÑA
1.
Ik'Hllcs II Rollinjí Slones siguen
(lisíniiamlo, como puede conipro-
htirsc, de un amplio favor del pú¬
blico, de esle público aficionado a
la música ligera, pegadiza, sentimen¬
tal, cunos gustos no parecen tan
verstUiles como podría deducirse de
una primera p apresurada aprecia-
chin, Pasa (¡ue en la música incide
mup particularmente el recuerdo,
esa memoria oscura que relaciona
«H ritmo, una voz con una situa¬
ción vivida, Y acaso el subconscien¬
te impela a la renovación del re¬
cuerdo, a la revivificación del hecho
emistencial del cual fue protagonis¬
ta, incluso puede que fugarz, el me¬
lómano, No resulta, pues, tan fácil
deshancar a algo que ha conseguido
ganar un puesto en el corazón de
los humanos. La opinión, en efecto,
es una fuerza que, como las físi¬
cas, está sometida a las leyes de la
inarcia.
La "razón topográfica" sigue im¬
poniendo su fuerza en las coorde¬
nadas musicales. Asi, los itaises nór¬
dicos se muestran sensibles a la
música inglesa, más universal que
la teutona. Austria, por su parte,
recibe el impacto de su vecina Ita¬
lia, otra de las grandes productoras
de aires modernos. Y España, por
último, sigue su propio camino, con
predominio de la producción indí¬
gena, pero permeable a la influen¬
cia foránea, esta vez procedente del
levante Mediterráneo. En este sen¬
tido hay que destacar ahora la pre¬
sencia, en el quinto puesto, de la
unlversalizada, probablemente gra¬
cias a la inapreciable ayuda de la
pantalla cinematográfica, "Danza de
Zorba", de la película “Zorba el
griego". Esta canción se ha intro¬
ducido en nuestro país aun antes
de que se conozca, antes de que
se estrene el film del cual forma
liarte. Hay que suponer que cuan¬
do la gente vea la película su coti¬
zación subirá algunos enteros. Aun¬
que en este mundo movedizo de
los gustos y aficiones resulta sobre¬
manera arriesgado el hacer predic¬
ciones, por esta vez hacemos una
excepción y apostamos, para un fu¬
turo inmediato, por la miísica de
la famosa pelicula.
2.
3.
4.
5.
FRANCIA
1.
1.
2.
3.
Satisfocthn, Rolling Stones.
Helpl- Beatles.
AUSTRIA
1.
2.
Woolj#
—Sara the Sam
and the Pharaobs.
3.
4. Mr. TwHbmtrin* Mm,—^The
4.
Bydrs.
5. Om hwt «icfcí «ífein. — Roy
Black.
5.
II silenzio.—Nini Rosso.
Wooly BuUy,—Ssm the Sam
and the Pharaobs.
Santo Domingo, — Wanda
Jackson.
Mit 17 hat Man noch traeu-
me.—Peggy March.
Heutv mole ich dein, bild,
cindy lou,—Drafi Deutscher.
Mes mains sur tes hanches .—
Adamo.
2.
Capri c’est fini. —Herve Vi-
lard.
3.
4.
5.
Aliñe. —Christiphe.
Help! —Beatles.
Shame and scandal in the fa-
mily. —Sham Eliot.
INGLATERRA
1.
2.
Tears .—Ken Dodd.
Make it ea sy on yourself.
Walker Brothers.
3.
If you gotta go, go noto.—
Manfred Mann.
4.
Look through any window.
Hollies.
5.
Satisfaction .—Rolling Stones.
ITALIA
1.
2.
3.
ALEMANIA OCCIDENTAL
El mundo. — Jimmy
Fontana.
Ex aequo: Me lo dijo
Pérez.—Karina - Tres
Sudamericanos.
Sola.—Los Brincos.
La escoba.—Los Sirex.
Se llama María.—Pino
Donaggio.
La danza de Zorba.—
Los Tamara.
4.
5.
Si fa sera.—Gianni Morandi.
II mondo.—Jimmy Fontana.
Danza di Zorba.—Mikis Theo
dorakis.
Ciao ciao.—Petula Clark.
l need yon.—Regal.
OLANDA
.
.
1
2
3.
4.
5.
Rolling
Stones
Satisfaction.-
He/p.'—Beatles.
You*ve got your troubles.
II silenzio.
Sonny &
I got you babe
Cher.

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