Automatico Español

Issue: 1965-June - Ano 1 Num 3

Kn el despacho de M, J. P. Van den Hergh, concejero-delegado
de Petaco, S, A
tres modelos de tocadiscos au-
temáticos, accionados por mo-
nedas.
Tres aparatos asequibles
Mode-
Tk>r-j-
lo de lujo y modelo popular
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1
en los extremos de la escala
Se trata de modelos de pa¬
tente b e 1 g a—“Rennotte”
que Petaco fabrica desde su
constitución como sociedad
anónima. Patente belga pero
material español.
Cada aparato, antes de
salir al mercado, es sometido
a pruebas rigurosas. Se con¬
trola meticulosamente su ca¬
lidad. Entre 400 y 500 discos
se pasan antes de dar por
bueno el aparato.
El señor Martín, jefe de ta¬
ñeres de la planta, va ense¬
ñando los distintos tipos. Los
hay terminados y los hay con
las tripas visibles:
Es difícil saber el núme¬
ro exacto de piezas de cada
a
a[
Más
se trata de conjuntos,
Nos detenemos ante el úl-
timo modelo, el “Rennotte
20”. Se trata de un mecanis-
mo ingenioso y sencillo, con
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^
esa difícil sencillez propia de
la obra acabada, perfecta. Un
simple procedimiento de pía-
tos de aluminio intercalados
entre los discos. Un transfor-
mador, tres interruptores y
dos motores componen todo
el sistema. No hace falta ser
A
A
íiiccdiiicu para reparar el ana
rato en caso de avería. Trek
ta selecciones musicales to^
cando por una sola cara
Ajustable a cualquier tensión
100 a 220 voltios 9 con fg-
sistencia a importantes varia¬
ciones en la red. Y, finalmen¬
te, un mueble tan sencillo co¬
mo elegante y moderno. Un
mueble recubierto con fórmi¬
ca, con embellecedores ano-
dizados y cromados. Luces
variopintas y fluorescentes.
A todo esto hay que añadir
sus cualidades sónicas: am¬
plificador a base de transisto¬
res, especialmente diseñados
para evitar averías. Potencia:
12 vatios alta fidelidad. Tres
altavoces, amplificación tri¬
dimensional y dispositivo pa-
ra discos estereofónicos. Des-
pués de esto, no hay más que
introducir la moneda y a bai-
lar o simplemente a escuchar.
El pin-ball “Escalera
de color”.
_
i
De la música al juego, sin
solución de continuidad. El
pin-ball es—diríamos^—el jue-
0
go mecanizado, civilizado, an¬
te el
presenta un futu-
ínextinguible.
El
juego
de
ro
nuestro siglo y de los veni-
B) pin-ball se llama ahora
“Escalera de color”, último
modelo de los fabricados por
Pctaco, S, A,
¿ Piezas ? Lo menos
1,500, La unidad, más que la
pieza, es el conjunto explica
don Regino Paredes, jefe de
taller de pin-b:
. Fíjese
que solamente en relés lle¬
va 29. Lo que sí puedo decir¬
le con exactitud son los me¬
tros de hilo de conexiones;
trescientos. Sin contar, natu¬
ralmente, los de las bobinas.
Se trata de un juego en el
que se pueden obtener parti¬
das gratis mediante cinco
combinaciones distintas. In¬
cluso existe la “partida fan¬
tasma”, una partida que la
máquina regala en determi¬
nadas condiciones que el ju¬
gador desconoce. Hasta diez
partidas pueden ser acumula¬
das por la máquina...
El tablero responde a un
sistema moderno y revolucio-
n a r i o de recubrimiento de
plástico, patentado, que per¬
mite garantizar una duración
prácticamente ilimitada. Y el
rnueble, de la misma catego¬
ría que los últimos modelos
americanos, con metalistería
de acero inoxidable, patas ni¬
queladas con niveladores, mo¬
dernas guías en plástico para
la luna de protección y pan¬
frontal de gran vistosi-
dad.
híl mecanismo de los tocadiscos es ingenioso y sencillo.
ño del que cada día surgen
las distintas piezas que se in¬
corporarán a los distintos fa¬
bricados. Y con ello se cie¬
rra el círculo productivo. Un
ciclo al que le da vida un ce¬
rebro productor, que ahora
nos acoge en su despacho.
Con el consejero-delegado
de Petaco.
M. J. P. Van den Bergh,
flamenco oriundo de Bruse¬
las, nos recibe. El señor Van
den Bergh es el consejero-de¬
legado de Petaco. S. A. Se tra¬
ta de un hombre en la pleni¬
tud de sus facultades, tanto
físicas como intelectuales. Al¬
to, fornido, con el pelo gris y
una ancha sonrisa en la que
se transparenta la seguridad
en sí mismo. Tras de sus ga¬
fas de concha se adivina la
inteligencia y capacidad de
organización. El señor Van
den Bergh no solamente está
seguro de sí mismo, sino tam¬
bién del porvenir del automá¬
tico, de las máquinas recrea¬
tivas :
taller para piez,as
dales.
Petaco, S. A., se fabrica sus
propias piezas, las piezas es¬
peciales para sus modelos que
no existen en el mercado. Pa¬
ra ello cuenta, en la nave de
ajo. con el correspondiente
a er:^ ^^’rnos, fresas, preñ¬
as,,. Podo un mundo peque-
Vista parcial de la
n

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