Automatico Español

Issue: 1965-December - Ano 1 Num 7

UN POCO DE TECNICA
Las cantidades pagadas de más son devueltas
o se quedan como crédito.
Desencadenamiento de un mecanismo de libe¬
ración de las mercancías tras de la recepción
del valor de las mismas.
Las monedas pueden ser ■ introducidas en un
orden cualquiera. Si se quiere algo que cueste
en total 35 peniques, se pueden introducir 7 mo¬
nedas de 5 peniques. La octava moneda, si se
introdujera, sería devuelta o se quedaría como
crédito. De la misma manera se pueden alternar
monedas de 10 peniques con las de 5. El contro¬
lador de dinero se diferencia, por su método elec¬
trónico de examen, por su construcción y siste¬
ma de cálculo, de los sistemas hasta ahora co-
nocidos en el mundo. La misma construcción
electrónica es completamente diferente de las ha¬
bituales.
L
Feria de Hannover de este año puede vana¬
gloriarse, en el campo de la electrónica, de
haber presentado una nueva vía que ha produ¬
cido gran impresión, tanto entre los especialis¬
tas alemanes como extranjeros. La firma ham¬
burguesa Dagma presentó, por vez primera, un
controlador-calculador que funciona electrónica¬
mente. No tiene relés. Todas las operaciones,
comprendido el impulso que libera la mercancía,
se realizan sin contactos.
a
Las operaciones comportan las siguientes fa¬
ses: control de la autenticidad de las monedas
utilizadas, propulsión de las piezas, rechazando
las falsas, mientras que las buenas se dirigen
hacia el canal de recepción.
.1
Las direferentes monedas introducidas son con-
tadas y almacenadas.
A
El procedimiento para el cual Dagma ha soli¬
citado una patente se basa en el hecho de que
cada pieza posee su propia frecuencia electróni¬
ca, que depende de la aleación, de su tamaño y
espesor, del peso de la misma, así como de las
eventuales capas de sucesivos baños. Cada cam¬
po de examen para la autenticidad de las piezas
es recorrido de manera continua por una frecuen¬
cia que corresponde a la de una buena pieza,
Al atravesar un campo tal, la pieza auténtica vi¬
bra en armonía y desencadena un impulso per¬
fectamente determinado, que es canalizado y am¬
plificado. Esto provoca una propulsión electro¬
magnética de las piezas en el canal receptor y,
por otra parte, el rechazo de las piezas falsas.
¿Cómo se explica esto de acuerdo con las le¬
yes de la física? Pues porque cada pieza tiene
su propia frecuencia. Lo mismo ocurre con las
ondulaciones mecánicas, esto es, con las ondas
sonoras, que en el dominio de la electricidad con
las vibraciones electromagnéticas.
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Una resonancia eloctionia;^netica se produce
como en un diapasón al cual se golpea y desen¬
ello jusllfica la ulilización de un "lliyr/Hlor", Pue<»
todo el espacio necesario corresfronde a un con¬
cadena las vibraciones de un segundo diapasón.
trolador para piezas de 5 y 10 peníepres ouc
Estas ondas armónicas provocan un aflujo de
acepta estas piezas sea en el orden que sea, las
energía en el primer diapasón. Si se ha determi¬
mete en la caja y totaliza su valor hasta la ob¬
nado la frecuencia electromagnética de una pieza
auténtica de moneda y si se realiza, de manera
tención de la suma exigida, o sea, 70 milímetros
artificial y continua, la misma frecuencia en un
campo de control, la pieza buena, al atravesar
dicho compartimento, emitirá, como el segundo
diapasón, ondas de resonancia electromagnéti¬
cas. De lo cual resulta un impulso mensurable
en el campo enrollado del generador de ondas.
Este impulso es canalizado y amplificado elec-
trónicamente.
La pieza buena atraviesa un segundo campo
de control, que es común a todas las piezas. Allí
se produce una apertura electromagnética, de un
resorte que hace imposible la recuperación de la
pieza y que impide que una segunda pieza, in¬
troducida posteriormente, sea propulsada elec¬
trónicamente en el canal receptor antes de que
se haya establecido la autenticidad de la pieza.
Esta manera de proceder permite un cierre me¬
cánico seguro.
El cierre electrónico se produce de la manera
siguiente: mediante una conexión entre el pri¬
mer campo de control y el segundo, el almace¬
naje se produce primeramente en el contador
electrónico. Cuando una pieza atraviesa un cam¬
po tal de control que establece su autenticidad,
el valor de la susodicha pieza es al propio tiem¬
po registrado al pasar por este enlace “Und-
Tor”. Un “cerebro electrónico” semejante exige,
pues, dos impulsos antes de que las piezas que
componen la suma exigida sean almacenadas y
totalizadas. El impulso desencadenante del meca¬
nismo contador se produce tras del paso por el
segundo campo general de control de gran lon¬
gitud de la banda de frecuencia de todas las
piezas.
Los paliers dobles de relajación tradicionales
son reemplazados por un único “thyristor”, que
cumple las funciones de un palier doble, siempre
compuesto de dos transistores. El inconveniente
de los “thyristores”, que son caros, se compen¬
sa por la economía de espacio, de conexiones y
de elementos de construcción electrónicos. Todo
de profundidad, con una anchura de 50 milíme¬
tro y una distancia desde la ranura para la ío-
troducción de las monedas hasta el orificio de
distribución de unos 70 milímetros^ Las dimen¬
siones del mismo siguen siendo las mismas, bien
se trate de introducir piezas de 5 peniques, de
10, de 50 ó de un marco. Pero la distancia entre
la ranura de introducción y el orificio de dístrí-
.iiimntifii í»ri
liriDG 40 fTiilímíítros
Las ventajas son las siguientes, como subra¬
ya Dagma: mayor seguridad contra los defrau¬
dadores, dimensiones marcadamente reducidas
del conjunto y, en razón del mecanismo electró¬
nico, eficacia incrementada en comparación con
los restantes controladores y contadores de di¬
nero que hasta el momento existen en el mer¬
cado.
La elección en la construcción de elementos
electrónicos apropiados, la supresión de todos
los contactos, el hecho de que las piezas sean
almacenadas en un compartimento independien¬
te, todo ello contribuye a hacer completamente
diferente el servicio de este aparato, así como el
servicio para la limpieza y mantenimiento exigi¬
dos por los modelos conocidos de controlado-
res de dinero. Como elemento especialmente in¬
teresante se menciona que el grosor del contro¬
lador corrsponde a las dimensiones de un pa¬
quete de cigarrillos de un marco. Este aparato
registra 511 precios diferentes, los anota y los
totaliza, bien se trate del mismo precio, de pre¬
cios que vayan de 5 peniques a 25,55 marcos,
bien se trate de totalizar precios de diferentes
mercancías hasta la cifra deseada, devolviendo
el sobrante o quedándoselo a crédito. “Incluso
con este suplemento de espacio, el controlador
de moneda seguiría siendo, en todo caso, más
pequeño que los aparatos habituales existentes
en la actualidad, que no llevan mecanismo con¬
tador”, afirma Dagma.
(De Automaten Mark)
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